Recetas y guías · 4 min de lectura
Tres maneras búlgaras de aprovechar el yogur casero
Tarator, ayran y yogur colado con aceite de oliva: tres recetas búlgaras sencillas que empiezan con un tarro de yogur casero.

Un litro de yogur casero da para mucho más que el desayuno. Estos tres son platos cotidianos en Bulgaria, y cada uno se prepara en pocos minutos.
Tarator: sopa fría de pepino
Para 4 cuencos: 500 g de yogur, 1 pepino, 1–2 dientes de ajo, un manojo pequeño de eneldo, un puñado de nueces, 2 cucharadas de aceite de girasol o de oliva, sal y 300–400 ml de agua fría.
- Bate el yogur con el agua hasta que quede homogéneo.
- Ralla el pepino o córtalo en daditos; machaca el ajo con una pizca de sal.
- Incorpóralo todo junto con el eneldo picado y el aceite. Sala al gusto.
- Sírvelo muy frío, con las nueces picadas por encima.
Ayran: bebida de yogur con sal
Bate 1 parte de yogur con 1 parte de agua fría y una pizca de sal hasta que haga espuma. Sírvelo con hielo. Nada más: tiene que ser sencillo.
Yogur colado con aceite de oliva
Echa 500 g de yogur en un colador forrado con una gasa o un paño de cocina limpio sobre un cuenco y déjalo en la nevera 4 horas (o toda la noche si lo quieres más firme). Extiéndelo en un plato, haz un hueco con una cuchara y llénalo con un buen aceite de oliva, una pizca de sal y pimentón o menta seca. Sírvelo con pan caliente.
Un sobre da para un litro. Para conservar el sabor tradicional, empieza cada litro con un sobre nuevo en lugar de una cucharada de la tanda anterior.

