Recetas y guías · 4 min de lectura
Kéfir o yogur: ¿en qué se diferencian?
El kéfir y el yogur empiezan con leche y un fermento, pero cuajan a temperaturas distintas, tardan tiempos distintos y saben muy diferente.

Los dos empiezan igual —leche templada, un sobre de fermento, tiempo— y los dos acaban ácidos y frescos. Pero son alimentos distintos, y la diferencia empieza por las bacterias.
De un vistazo
| Yogur | Kéfir | |
|---|---|---|
| Fermento | L. bulgaricus + S. thermophilus | Lactococcus lactis y cultivos de gránulos de kéfir |
| Temperatura de la leche | 43–45 °C | 35–40 °C |
| Cuajado | 7–8 horas, en un lugar cálido | 12–14 horas, a 35–40 °C |
| Textura | espeso, para cuchara | ligero, para beber |
| Sabor | ácido, limpio e intenso | más suave, ligeramente burbujeante |
| Utensilios | una manta o una yogurtera | un tarro y un paño |
Yogur
A los fermentos de yogur les gusta el calor. A unos 43 °C trabajan rápido y en una noche dejan la leche bien cuajada. El resultado es algo que se come con cuchara: solo, con fruta o colado para obtener una crema espesa para untar.
Kéfir
Los fermentos de kéfir trabajan a menos temperatura —35–40 °C—, así que tardan más, 12–14 horas, y cuajan la leche de forma más suelta. Queda bebible, con una acidez suave y a veces un ligero burbujeo debido a las levaduras del fermento.
¿Cuál elegir?
Si quieres un desayuno en cuenco, empieza por el yogur. Si quieres algo para beber, elige el kéfir. Si no te decides, el pack de yogur y kéfir trae una caja de cada.

